Datos duplicados y distintos
Clientes, productos y estados se escriben más de una vez y empiezan a divergir apenas cambia algo.
Conectamos CRM, ERP, ecommerce y herramientas internas mediante APIs, webhooks y sincronización controlada para que cada dato tenga una fuente y un recorrido claro.
Se creó solo al cerrarse el trato · nadie lo tipeó de este lado
Cero doble carga: el dato se escribe una vez y queda igual en los dos sistemas.
Trabajamos sobre lo que tu equipo ya sabe usar. Si la plataforma tiene API o webhooks, se integra; si no, buscamos el camino más estable antes de proponer un cambio de herramienta.
Y cualquier otra plataforma con API pública.
Los locales facturaban en un sistema de punto de venta, la tienda online corría por su cuenta y la administración llevaba el ERP. El mismo producto se cargaba tres veces y el stock nunca coincidía. Conectamos los tres para que cada dato se cargue en un solo lugar y viaje solo al resto.
Cadena de indumentaria · Argentina
Punto de venta en los locales con las ventas del día, tienda online con el catálogo y las fotos, ERP con precios, costos y facturación. El alta de un producto se hacía tres veces, el precio se actualizaba dos y el stock se ajustaba a mano cada mañana con una planilla que alguien armaba antes de abrir.
Definimos qué sistema manda sobre qué: el ERP es el maestro de producto, precio y costo; la tienda online es la dueña de la ficha comercial, o sea fotos, texto y categorías; y el stock no tiene un dueño único, se sincroniza como movimientos y no como número. Nadie escribe “quedan 12”: cada canal informa “salieron 2” y el ERP suma. Así dos ventas simultáneas en dos canales no compiten por pisar el mismo valor. Para los datos que sí son un valor único, el sistema que no es maestro puede proponer un cambio pero no imponerlo: si alguien edita el precio en la tienda, la sincronización lo devuelve al valor del ERP y deja el intento anotado, para que el conflicto se vea en vez de resolverse en silencio.
La tienda online avisa por webhook apenas se confirma un pedido, así que la venta llega al ERP en el momento. Los movimientos de stock y los cambios de precio viajan en una cola que se procesa cada pocos minutos, y todas las noches corre una comparación completa entre los tres sistemas. El punto de venta de los locales no tenía una API usable: le montamos un servicio que lee su base y publica cada comprobante en la misma cola, y para escribirle usamos su propio importador de archivos en vez de tocarle las tablas por atrás.
Cada mensaje viaja con un identificador propio, origen más número de comprobante, así que un reintento no entra dos veces. Un tablero muestra la última sincronización de cada canal, lo que quedó pendiente y lo que falló con el motivo. Lo que no pasa después de los reintentos queda en una cola aparte, se corrige y se reprocesa desde ahí. La comparación nocturna no arregla sola: marca las diferencias para que alguien decida, porque una corrección automática sobre un campo mal mapeado multiplica el problema. El stock se carga una sola vez y lo ven los tres canales.
La misma mecánica sirve para cualquier operación con varios sistemas que tocan el mismo dato: una distribuidora con depósitos y venta online, una empresa de turismo entre su motor de reservas y la facturación, o un ERP que tiene que convivir con un CRM. Cambian los sistemas y los campos, no la forma de decidir quién manda.
Un buen CRM y un buen ERP pueden producir una mala operación si el equipo tiene que copiar información entre ambos y nadie sabe cuál contiene la versión correcta.
Clientes, productos y estados se escriben más de una vez y empiezan a divergir apenas cambia algo.
La venta termina en un sistema y la entrega empieza en otro mediante un correo o una planilla intermedia.
Cuando una sincronización falla no queda cola, alerta ni responsable; el cliente descubre el corte.
Integrar no es copiar todo en todas partes. Definimos qué sistema manda sobre cada entidad, qué eventos se propagan y cómo se resuelve una diferencia.
Conexiones en tiempo real o programadas según capacidad, volumen y criticidad de cada plataforma.
Actualizaciones en ambos sentidos con prevención de loops, conflictos y duplicados.
Claves estables para reconocer al mismo cliente, producto u operación a través de sistemas distintos.
Logs, colas, reintentos, alertas y reportes para detectar y recuperar casos incompletos.
La tecnología de conexión es la parte corta. El trabajo importante es acordar fuente, dirección, frecuencia y comportamiento ante conflictos.
Entidades, campos, identificadores, volumen, límites y responsables de negocio.
Qué evento viaja, en qué dirección, con qué validación y qué pasa si el destino no responde.
Casos normales, duplicados, reintentos y diferencias sobre un entorno controlado.
Salida gradual, métricas de cola, alertas accionables y documentación para operar.
La entrega contempla el camino feliz y las interrupciones. Sin reconciliación, una integración puede mover datos rápido y aun así dejar información perdida.
A veces existen exportaciones, correo estructurado o automatización de interfaz, pero tienen más límites. Evaluamos estabilidad y riesgo antes de proponer una alternativa.
Que cambios autorizados pueden viajar en ambos sentidos. Requiere reglas de prioridad, prevención de loops e identificación clara de conflictos.
Aplicamos mínimo privilegio, credenciales separadas, cifrado en tránsito, validación de entradas y registros que evitan exponer contenido sensible.
Depende de calidad de APIs, cantidad de entidades, volumen y casos de error. Una conexión acotada puede resolverse en semanas después del relevamiento.
No. La migración mueve datos una vez; la integración mantiene sistemas conectados en el tiempo. Un proyecto puede necesitar una, la otra o ambas.
Revisamos origen, destino, volumen y excepciones para diseñar una integración que también sepa recuperarse cuando algo falla.
Kai Agente de Kommit · En línea
¡Hola! Soy Kai, el agente de Kommit. Contame qué proceso te está costando horas y te digo por dónde conviene empezar.
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